martes, 26 de junio de 2007
Dirson nos informa acerca de Google y la retención de información
Parece que el artículo de opinión que Peter Fleisher, Consejero de Privacidad de Google en Europa, publicó hace escasas fechas en varios periódicos españoles tenía su sentido. Y es que, durante los últimos días se vienen sucediendo una serie de noticias relacionadas con acciones que diversas administraciones europeas están llevando a cabo para investigar qué tipo de información retiene Google de sus usuarios y en qué medida estos datos están seguros. Europa ha solido destacarse frecuentemente por mostrar un criterio algo diferente al de EEUU con respecto a los temas de privacidad, y ya en abril de 2004, días después del nacimiento de Gmail, algunas organizaciones recordaron que las leyes referentes a la privacidad son más estrictas en Europa que en EEUU y, de hecho, se interpuso una demanda contra el servicio. Y ahora, el Gobierno alemán parece querer llevar a cabo aquello que se presumía hace unos meses, y que el propio Fleisher temía: poner fin a las cuentas de mail anónimas y que todos los proveedores de correo electrónico tengan que verificar la identidad de sus usuarios. Así, según cuenta Philipp Lenssen, Google debería plantearse la continuidad de Gmail debido a que su política ha sido siempre la de no pedir más datos más allá de los supuestos nombres y apellidos. Con respecto al tipo de datos que Google puede saber sobre nosotros, España parece unirse a lo comenzado por Noruega el pasado mes de enero. Si este país escandinavo abrió en su día una investigación oficial para determinar qué es lo que los buscadores pueden llegar a conocer, ahora la Agencia Española de Protección de Datos está analizando si los buscadores más utilizados (Google, Yahoo! y MSN Search) realmente se adecuan "a la normativa de esta país en materia de protección de datos". Y en cuanto al buscador y al almacenamiento de logs de búsquedas, mientras que hace unos meses Google aseguraba que estos ficheros iban a ser eliminados cuando tuviesen una antigüedad de entre 18 y 24 meses, la actividad del 'Art.29 Data Protection Working Party' (un grupo de trabajo formado por representantes de administraciones europeas) ha conseguido que la compañía se replantee su postura. Tal y como se aseguraba en este post oficial, tras haber recibido una carta de este grupo, se ha decidido reducir el tiempo máximo de almacenamiento de los logs hasta los 18 meses, además de comenzar a considerar algunas propuestas, como la manera de gestionar las cookies que recuerdan información sobre los usuarios que utilizan los servicios de Google.
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